Wude

Por decenas de generaciones de artistas marciales, ha existido una serie de principios que son un conjunto de virtudes que sirven como guía para el comportamiento y la conducta de los practicantes. Fuera de cualquier aspecto religioso, en la sociedad marcial china los practicantes han sido valorados no solo por sus habilidades físicas para pelear, sino por su integridad y alta moralidad que ostentaban los grandes maestros de Wushu. Tradicionalmente a los alumnos no se les clasifica o jerarquiza solo por el tiempo que tienen en una escuela o lo hábiles que son, sino que sus conductas también son vigiladas muy de cerca para probar el desarrollo de las virtudes que se pretendían fomentar. Los buenos maestros no solo enseñaban a sus alumnos el arte de pelear, sino más importante aun; el arte de vivir. El Wude se compone de dos partes, el la moralidad de las acciones y la moralidad de la mente, trabajando con esto tanto el aspecto externo e interno de un individuo. A continuación se describirá de que se tratan estos caminos:

Moralidad de las Acciones -Humildad: surge del control del sentimiento del orgullo, hay que librarse de la falsa dignidad que siempre está latente en nosotros, lista para convertirse en soberbia haciéndonos creernos mejores que otros y por eso más valiosos. -Respeto: esta es la base para relacionarnos con cualquier persona, grande o pequeña, vieja o joven, estudiada o inculta, etc. El practicante valoriza a las personas por el simple hecho de existir y ocupar un lugar en el mundo al igual que él. -Rectitud: el practicante controla sus impulsos e instintos sublevándolos a la razón y la verdad, sus acciones no son meras reacciones si sentido, cada cosa que hace es por que ha sido bien reflexionada y tiene un motivo real y justo. Como dicen en China; prevalecer la mente de sabiduría sobre la mente emocional. -Confianza: se debe ser prudente y moderado con lo que se dice y hace para generar una personalidad que genere la confianza de los demás y poderle ser útil a la sociedad. -Lealtad: La lealtad es la base de la confianza, los practicantes son leales entre ellos y hacia su maestro, y el maestro le es leal a sus alumnos de igual manera. Antiguamente esta era una virtud muy valorada pero desgraciadamente manipulada por la visión particular que el maestro tuviera de esta virtud, ya que se les exigía a los alumnos una lealtad extrema, casi religiosa e incluso se les insultaba o maltrataba para probarlos a pasear de las circunstancias y se les prohibía estudiar con otros maestros u otros estilos porque eran acusados de traición. Actualmente esa visión ya no es tan cerrada, pero un practicante debe ser siempre atento con su maestro y apoyarlo en cuanto pueda siempre y cuando le sea posible ni rebaje su dignidad por ello.

Moralidad de la Mente -Voluntad. -Resistencia. -Perseverancia. -Práctica. -Coraje.

Estas virtudes están vinculadas entre sí muy estrechamente y todas nos sirven para lograr cualquier objetivo que se tenga. La fuerza de voluntad como primer requisito para cualquier cosa que se quiera hacer es indispensable, es él primer impulso. Después entran las demás a reforzar ese primer esfuerzo, la resistencia no solo se refiere a aguantar la dureza del entrenamiento, sino una actitud que le permita al practicante terminar cualquier objetivo que se proponga en la vida. Un maestro podrá enseñar una técnica, pero el deber de practicarla y perseverar en su desarrollo depende de la voluntad y el coraje del practicante y su convicción para vencer cualquier percance que se le presente. Muchos practicantes esperan a que su maestro los vea para entrenar como deben, o que su maestro los vaya a corregir y dar ánimos. Otros esperan a que algo externo los motive para que puedan esforzarse, estos practicantes no suelen mejorar mucho a pesar de los años que pasen practicando una misma rutina o técnica. El arte marcial es responsabilidad en mayor parte del que la práctica, no del que la enseña, solo así el arte marcial se convertirá en parte de la persona, y no solo en un pasatiempo o un ejercicio que hacer cuando se esté aburrido.